Es una de las preguntas más frecuentes cuando se compra un aceite de oliva virgen extra: ¿filtrado o sin filtrar? La respuesta corta es que son el mismo aceite, con un paso distinto antes del embotellado. Pero hay matices.
Qué es el filtrado
Al molturar la aceituna, el aceite sale con pequeñas partículas del fruto y algo de agua. Filtrarlo consiste en retirarlas antes de embotellar. El resultado es un aceite limpio y transparente.
Qué es el aceite sin filtrar
Se embotella con parte de esas partículas. Por eso se ve más turbio y, con el tiempo, puede dejar un poso en el fondo. Ese poso es normal y procede del propio fruto.
Diferencias que se notan
- Aspecto: el filtrado es claro y brillante; el sin filtrar es más opaco.
- Sabor: el sin filtrar suele percibirse más intenso y más "a fruta recién molturada".
- Conservación: el filtrado es más estable con el tiempo. El sin filtrar es muy agradecido los primeros meses, y conviene consumirlo con más rapidez. Sigue siempre la fecha de consumo preferente de la etiqueta.
Cuál elegir
Si buscas un aceite para el día a día, que aguante en la despensa, el filtrado es la opción cómoda. Si quieres notar la frescura de la campaña en su punto más expresivo, el sin filtrar es una buena elección.
En nuestra selección tienes las dos versiones, de la misma finca y la misma campaña. Puedes verlas aquí, o consultar nuestras preguntas frecuentes si te queda alguna duda.